sábado, 27 de septiembre de 2014

Confederaciones y Ligas Griegas

Confederación de Delos

La liga de Delos fue una asociación de los atenienses con los pueblos de las islas del Mar Egeo y de las costas de Asia Menor.
Su sede se encontraba en la isla de Delos.
Esta agrupación fue una confederación o "simaquia" marítima, creada y dirigida por el estadista ateniense Arístides en el 477 a.C. al final de las Guerras Médicas, con el fin de defenderse de posibles ataques persas.
Fue también una consecuencia de la pérdida de la hegemonía por parte de Esparta, a la que relevó Atenas en el mando de las expediciones.
La confederación se componía de diferentes polis obligadas a aportar hombres, buques y dinero para las campañas bélicas. Por su lado, Atenas se comprometía a dirigirla y procurar que los confederados no fuesen invadidos por los persas. Las decisiones importantes se tomaban en las reuniones de un consejo en la que cada polis contaba con un representante.
La confederación se disolvió en el 404 a.C. tras la derrota de Atenas a manos de Esparta, y resurgió en el 377 a.C. para protegerse del poder de Esparta, dejando de existir finalmente tras la derrota de Atenas a manos de Filipo II de Macedonia.

Liga Jónica

Los jonios eran originalmente aqueos expulsados de sus tierras, y su unión en una liga o confederación está atestiguada desde principios del siglo VII a.C., siendo creada con un objetivo de expansión a costa de los etolios, de los que una parte del territorio sirvió para la creación de ciudades jonias; a continuación se consolidó contra los crimerios.

El número de ciudades jonias, en tiempos de Heródoto, estaba canónicamente fijado en doce: Mileto, Miunte y Priene en Caria; Eritras, Éfeso, Colofón, Lebedos, Teos, Clazómenes y Focea en Lidia y las islas de Samos y Quíos.
En su configuración máxima, la Liga contaba con trece miembros, incluyendo a Esmirna.
Su principal función no era religiosa, a pesar de que compartían el culto a Poseidón Heliconio, que debía su notoriedad a los jonios.
Los delegados de las polis se reunían en el santuario del Panjonio en intervalos regulares, y estaba dotada con el poder de hacer o declarar la guerra y el de arbitrar discrepancias.
Durante el dominio del rey aquménida Ciro II se propuso la unificación política de la liga o "sinecismo", para recuperar su libertad, propuesta que fue apoyada por Tales de Mileto entre otros.

Liga Beocia

Fue fundada alrededor del siglo VII a.C., fue una confederación de las polis de Beocia, convertida en potencia militar tras la derrota de Atenas en la Guerra del Peloponeso. Estaba organizada en once distritos que servían tanto para la administración fiscal, como para fines políticos o militares. Por cada distrito se elegía un "beotrarca", los cuales desempeñaba el máximo cargo militar dentro de la liga y formaban un colegio de once magistrados y ejercían el poder ejecutivo bajo la autoridad del consejo federal, dividido en cuatro secciones.
La liga llevó a Tebas a un estatus hegemónico a mediados del siglo IV a.C.
Fue disuelta por Filipo II de Macedonia en el 338 a.C. siendo Tebas destruida posteriormente por Alejandro Magno.


Liga Calcídica

Liderada por Olinto, fue una alianza de polis calcídicas fundada tras abandonar las ciudades costeras por consejo de Pérdicas II de Macedonia en víspera de la sublevación de los calcídeos, botieos y potideatas acaecida en el 432/3 a.C.
La liga se desarrolló después de la guerra del Peloponeso y en el 390 a.C. firmó un tratado con el rey Amintas III de Macedonia.
Olinto junto con el resto de ciudades confederadas sucumbió ante la invasión de Filipo II de Macedonia.

Liga del Peloponeso

Consistió en una alianza entre los estados del Peloponeso en los siglos VI y V a.C.

La liga estaba organizada bajo el férreo control de Esparta, aunque teóricamente bajo el control de dos órganos, la asamblea espartana y el consejo de los aliados, en el que cada miembro contaba con un voto.
Los estados miembros no tenían que pagar tributo excepto en tiempo de guerra, cuando se les podía exigir dos tercios de sus tropas.

Sólo Esparta tenía derecho a convocar un encuentro de la Liga. No se trataba de una alianza multilateral si no de acuerdos bilaterales entre cada miembro y Lacedemonia, Esparta.
Las decisiones del consejo no eran vinculantes para Esparta, que podía hacer caso omiso de ellas.
La Liga proporcionaba seguridad a sus miembros y sobretodo a Esparta.

Con motivo de las Guerras Médicas, la Liga del Peloponeso se fundió en la Liga Panhelénica, primero bajo el mando de Pausanias y más tarde de Cimón de Atenas. Al acabar las guerras contra los persas, Esparta abandonó la Liga Panhelénica y fundó de nuevo la del Peloponeso junto a sus aliados originales.
La Liga Panhelénica se transformó a su vez en la Liga de Delos bajo hegemonía Ateniense. Ambas entraron en conflicto más adelante en la Guerra del Peloponeso.
El fin de la hegemonía Espartana y el comienzo de la de Tebas tras la batalla de Leuctra condujo a la disolución de la Liga del Peloponeso.

Grecia Clásica


La Época clásica comprende el periodo entre la revuelta de Jonia, en el año 499 a.C., que da fin a la Época Arcaica, y el reinado de Alejandro Magno, 336-323 a.C., que da paso al comienzo de la Época Helenística.

De tal modo, podríamos simplificar diciendo que comprende los siglos V y IV a.C.
Tanto las manifestaciones culturales como el poder de las polis griegas alcanzaron su apogeo durante la época.

Primera Guerra Sagrada

Tuvo lugar entre el 595 y el 585 a.C.; se libró entre la liga Anfictónica (religiosa) de Delfos y la ciudad de Cirra.
En la antigua Grecia, Cirra era una gran ciudad fortificada que controlaba el acceso a Delfos desde el Golfo de Corinto.

Cirra utilizó esta ubicación para robar y maltatras a los peregrinos que se dirigían a Delfos, asi como cobrarles impuestos y efectuar incursiones en tierra délfica, la cual estaba consagrada a Apolo.
Esto llevó a muchas polis griegas a formar la Liga Anfictiónica, una alianza militar dedicada a la protección de Delfos.

La liga consultó al oráculo buscando asesoramiento sobre el asunto de Cirra, y la respuesta del oráculo fue una llamada a la guerra total. Los miembros de la Liga juraron arrasar Cirra, a lo que se añadió una maldición en nombre de Apolo.
El líder de la ofensiva fue el tirano Clístenes de Sición, el cual sitió Cirra con su marina facilitando un asedio terrestre.

Tésalo menciona que, aconsejados por asclepio (médico griego), envenenaron el agua con elébora. Toda la población fue sacrificada.
Nebes, el asclepio, era antepasado de Hipócrates, lo que sugiere que el sugerimiento del veneno por su antepasado le llevo a este a elaborar el juramento hipocrático.

Las Guerras Mesenias

Las Guerras Mesenias comprenden un conjunto de tres guerras dirigidas por esparta contra los mesenios y los hilotas.


                              Primera Guerra


A finales del siglo VIII a.C., Esparta buscaba tierras suplementarias para asegurar su expansión.
La guerra fue una serie de asedios sin ninguna batalla decisiva.
Mercenarios de Creta y Corinto asistian a Esparta, mientras que Mesenia tenía el apoyo Arcadio, con las tropas de Argos y Sición.
El conflicto duró diecinueve años saliendo Esparta victoriosa.
El pueblo fue obligado a pagar con la mitad de su producción agrícola a los espartanos.

                    Segunda Guerra

Surgida del deseo de revancha del pueblo mesenio.
La aparición de la falange fue decisiva en la guerra, favoreciendo primero a los mesenios hasta que fue adoptada por Esparta, aunque el conflicto fue similar al primero, consistiendo en pequeñas escaramuzas.
Esparta logró la victoria y se anexionó Mesenia.

Tercera Guerra

Ciudades como  Tesea colaboraban con una activa resistencia Mesenia en secreto.
En el 464 a.C. un terremoto azotó Laconia y dejo a Esparta devastada mientras el ejército espartano se dirigía a Tasos para colaborar en su rebelión contra Atenas. Los mesenios tomaron esta oportunidad para sublevarse.
Esparta se vio obligada a recurrir a sus alianzas con Egina, Platea, Mantinea e incluso con Atenas.
La guerra supuso un trauma para Esparta.

Guerra Lelantina

La Guerra Lelantina fue un largo conflicto bélico entre las polis de Eretria y Calcis que transcurrio entre el 710 y el 650 a.C.
El motivo de la pugna fue la disputa por la fértil llanura Lelantina situada en la isla de Eubea.
Dada la importancia económica de las dos polis, el conflicto se extendió bastante, resultando en la participación de la mayoría de Grecia en el conflicto.
Eretria y Calcis habían tenido originalmente una unión política con Atenas, siendo todas parte de la tribu Jonia, pero desde el comienzo del siglo VII a.C., la cooperación se volvió competición pacífica al inicio pero tornándose en un conflicto armado después.El término "Guerra Lelantina" no se usó en la época, si no que fue dado posteriormente en referencia al conflicto.
Mileto tomó el lado de Eretria junto con Samos, mientras que Tesalia conformó el bando enfrentado, junto a Calcis.
En base a la alianza de Samos, rival de Egina por el comercio con Egipto, con Eretria, Egina tomó parte por el bando de Calcis.
Con la destrucción de Caristo durante la guerra, Mileto pasó a ser la primera potencia al Este del Mar Egeo.
La guerra concluyó, se presupone que a favor de Calcis, gracias a la intervención de la caballería tesalica, liderada por Cleómaco.
Tras la guerra, tanto Calcis como Eretria entraron en un profundo declive.
El papel principal de la colonización lo pasaron a desempeñar polis como Mileto, del Este, y Focea, del Oeste.
Las islas Cícladas, contraladas por Eretria, ganaron su independencia.
Calcis mantuvo control sobre la llanura Lelantina hasta el 506 a.C., cuando Atenas estableció en ella una clirurquía.

La Edad Oscura y la Colonización en la Época Arcaica

La Edad Oscura transcurre desde el colapso del mundo micénico, entre el 1200-1100 a.C., hasta la época arcaica griega, en el siglo VIII a.C.

Los estilos cerámicos del Ática marcan una evolución dispar en las regiones de la Hélade, pero aún así, nos permite trazar una linea temporal y nos ayudan a elucubrar y denominar distintas etapas detro de la Edad Oscura.

La colonización en la Época Arcaica


A partir del siglo VIII a.C., en el que tuvieron lugar las primeras Olimpiadas, las rutas comerciales entre la Hélade y el Levante Mediterráneo, dominadas por los fenicios o púnicos, ya estaban establecidas.
Desde entonces tuvo lugar un fuerte proceso colonizador, llevado a cabo tanto por las polis de Grecia Continental como por las polis insulares y asiáticas.

En la fase que comprende entre el siglo VIII y la primera mitad del siglo VII a.C. ninguna de las polis áticas ni beocias fundaron colonias y los espartanos sólo una; fueron las polis más dinámicas sin posibilidades de expansión territorial como Corinto, Calcis, Eretria, Mileto y Rodas las principales fundadoras de colonias.

Las colonias mantenían fuertes lazos con sus respectivas metrópolis, tanto culturales como políticos, religiosos y comerciales.
La expansión se llevó a cabo en varias fases y distintas direcciones.
Una fue hacia el noreste, por la península Calcídica, Tasos, Tracia, el Euxenios Pontos, Mar Hospitalario, el actual Mar Negro y sus accesos.

La expansión hacia el Mediterráneo Occidental conformó una próspera región llamada Megalê El'lás, o
Magna Grecia, completamente helenizada, en el sur de la Península Itálica y Sicilia.
Los griegos llegaron hasta la Península Ibérica, donde entraron en contacto con el mítico Argantonio de Tartessos, y chocaron con los intereses de los fenicios, especialmente con su principal colonia, Cartago, llegando al enfrentamiento militar en la batalla de Alalia, la cual finalizó la expansión griega por el Mediterráneo Occidental, dejando a las colonias del sur de Francia y del Levante español incomunicadas de sus metrópolis.

La Cultura y Civilización Minoica o Cretense

Tuvo sus orígenes en la Edad de Bronce, surgiendo en la isla de Creta alrededor del 3.000 a.C.

Ninguna de sus ciudades disponía de muralla, con la posible excepción de Petras.

Los palacios cretenses como Cnosos, Festos, Malia, Kato Zakros, Hagia Tríada y Gournia componían el núcleo de las urbes minoicas.

Se pueden distinguir los siguientes periodos:

El Minoico Antiguo o Prepalacial, entre el 2600-2000 a.C. durante el cual se establece el comercio con Oriente Próximo y Egipto.

El Minoico Medio o Protopalacial, durante el cual se construyen los palacios, se desarrolla la cerámica de Camares y aparece la escritura.

La creación de la propiedad privada unida al aumento demográfico contribuye a la construcción de los palacios. La aparición de los palacios contrasta con el declive de la civilización Cicládica y de la Grecia Continental.

El Minoico Neopalacial o de los Segundos Palacios

Creta llega a su máximo apogeo, entre el 1700-1350 a.C.
Se fundaron nuevas ciudades y se construlleron nuevos palacios sobre las ruinas de los antiguos, el jefe de cada palacio o rey era el líder supremo oficial y religioso.
En el siglo XVII a.C. todos los centros neopalaciales fueron destruídos debido a la erupción volcánica de Santorini, llevando el desarrollo de la civilización cretense a su fin.

El Minoico Postpalacial, entre 1350-1110 a.C.

Tras la catástrofe, nuevos centros Minoicos se desarrollaron que perduraron en época griega, pero con un espíritu micénico.

Subminoico, entre 1110-900 a.C.

Coincide con el periódo "protogeométrico" y con la llegada de las migraciones dorias.
Se generalizó el uso del hierro y de la cremación de los muertos.
La tradición cultural minoica fue continuada en algunos lugares.

La destruccion de la civilización minoica por el volcán de Santorini tiene un cierto paralelismo con la leyenda  de la Atlántida.